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Dr.
John E. Upledger
Cuando el Sistema Inmune Ataca,
Pregúntale ¿Por
Que?
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El Dr. John E. Upledger, creador
de la Terapia CraneoSacral y la Liberación Somato-Emocional, en la actualidad ha
centrado parte de sus estudios en el tratamiento de pacientes
con alteraciones
del sistema inmune, rechazo de trasplantes, etc. El Dr. Upledger
ha profundizado en las técnicas de Liberación SomatoEmocional
(tales como Imágenes y Diálogo Terapéuticos)
llegando a establecer un contacto profundo con los tejidos
y las mismas células.
Este artículo es un caso verídico que el Dr. Upledger
cuenta como ejemplo de su trabajo:
Vi
a Edith, una mujer de 74 años, sólo una vez.
Traía consigo un diagnóstico de la Clínica
Mayo en Rochester, Minn.: desorden autoinmune en el hígado.
El hallazgo se basaba en una biopsia y en los análisis
bioquímicos.
Realizando mi usual evaluación de Terapia CraneoSacral,
me llamó la atención su hígado y la zona
inferior de la garganta en la región de la glándula
timo. La vitalidad de su sistema craneosacral estaba marcadamente
reducida. Yo me fusioné con ella y, como si fuéramos
uno, me sentí movido a hablar con sus células inmunes.
Quise ver si podía descubrir por qué estaban atacando
a las células hepáticas. Pregunté a Edith
si quería permitirle a su sistema inmune hablar conmigo
usando su aparato vocal. Ella asintió. Como es frecuente
en estos casos, ella se relajó profundamente.
Primero pregunté a la glándula timo si le parecía
bien comunicarse conmigo. La voz de Edith dijo un entusiasmado "sí".
Entonces pregunté al timo si sabía por qué las
células inmunes estaban destruyendo las células
del hígado. El timo una vez más respondió "sí".
Pregunté por qué estaba ocurriendo. El timo dijo
que las células hepáticas diana parecían
ser potencialmente malignas. Las células atacantes eran
macrófagos que operaban bajo la dirección del timo.
Entonces pregunté al timo si sabía por qué las
células hepáticas que estaban siendo destruidas
eran anormales. La respuesta fue "sí".
Las Actividades del Timo son Secretas
Hacía aproximadamente 4 años, Edith había
recibido terapia de rayos-X como tratamiento tras serle extirpados
quirúrgicamente tumores malignos en el colon. Uno de los
efectos secundarios de la exposición excesiva a rayos-X
fue un cambio en la naturaleza (ADN) de las células hepáticas.
Y estas células transformadas al dividirse produjeron
más células anormales. Esto ocurrió durante
un tiempo antes de que el timo recibiera la información
de lo que estaba sucediendo en esas células del hígado.
En ese momento el sistema inmune se pone a trabajar para limpiar
estas células.
Para mí estaba claro que este desorden "autoinmune" era
un esfuerzo del sistema inmune por restaurar la salud del hígado.
Pero si sólo miramos los tests funcionales del hígado
y estudiamos después la biopsia, esto realmente parecería
ser un desorden autoinmune. En este examen -cuando las células
inmunes ponen en marcha toda su actividad- parece que las células
macrófagos están destruyendo células hepáticas
sanas. Lo que el microscopio no mostró, sin embargo, fue
que las células hepáticas que estaban siendo destruidas
eran disfuncionales.
Yo aplaudí a la glándula timo y a todo el sistema
inmune por eliminar estas células anormales con el fin
de proteger contra un cáncer hepático. Muestras
de sangre tomadas durante este tiempo reflejaban que las células
del hígado estaban siendo dañadas, ya que había
un alto nivel de enzimas en el hígado. Estas enzimas escapan
hacia la sangre siempre que las células hepáticas
están siendo lesionadas o destruidas. Y además,
los niveles sanguíneos de bilirrubina estaban elevados.
La bilirrubina es un producto de la degradación normal
de las células rojas sanguíneas, y el hígado
comprometido no podía hacer adecuadamente este trabajo
de limpiar y excretar la bilirrubina de la sangre. Todo esto
condujo a los tests sanguíneos anormales que apuntaron
a la biopsia hepática.
Trabajando en Colaboración
con el Cuerpo
Yo hice saber al timo que, aunque estaba haciendo lo correcto,
también teníamos que ayudar a la construcción
de células hepáticas nuevas que ocupasen el lugar
de las anormales que estaban siendo destruidas. El timo asintió,
y entonces sugerí que podíamos quizás reclutar
células raíz de la médula ósea para
que fueran al hígado y se desarrollaran como células
normales. Pregunté si podíamos comunicarnos con
la médula ósea del esternón y contarle nuestro
plan. Tanto el timo como la médula ósea lo aprobaron.
Expuse la situación y le pedí a la médula ósea
esternal que mandara células raíz a las células
hepáticas y convertirlas así en células
normales del hígado para poder restaurar su función
normal. Cuando pregunté esto, pude sentir una actividad
energética debajo de mi mano, como si la médula
esternal accediera con honor a mi requerimiento. Y entonces sentí movimiento
en mi mano del hígado. En menos de 1 minuto pude sentir
de nuevo una actividad diferente en el hígado. Asumí que
esta nueva energía representaba la acción de las
células raíz. Las células raíz son
capaces de crear células nuevas y compatibles con casi
todos los tejidos que visitan. La médula ósea sirve
como residencia almacén para estas células raíz
mientras esperan instrucciones. En la médula, las células
raíz también producen todo tipo de células
sanguíneas.
Nuevos Tests Mostraron Resultados Positivos.
Hacia el final de la sesión le aplique un simple equilibrado
craneosacral. Edith volvió al aquí y ahora, conocedora
por completo de todo lo que habíamos hecho. Posteriormente,
recibió algunas sesiones de seguimiento con uno de nuestros
terapeutas que aplica Terapia CraneoSacral.
Tests sanguíneos hechos 11 días después
del último tratamiento mostraron una mejoría significativa
en la función hepática. Edith muestra más
energía y vitalidad. Pruebas hepáticas repetidas
en menos de 3 meses tras el tratamiento mostraban todos los valores
en los límites normales.
Si no hubiese establecido un diálogo y una armonía
con el sistema inmune y las células raíz de la
médula ósea de Edith, ella habría sido tratada
con drogas inmuno-supresoras para parar los macrófagos
que atacaban su hígado. Las células hepáticas
anormales probablemente habrían continuado multiplicándose,
llegando incluso a fracaso hepático y/o cáncer.
Ciertamente parece que a veces vale la pena intentar un inofensivo
diálogo con los sistemas, órganos y tejidos antes
de dar pasos más invasivos. Por supuesto, esto requiere
más profesionales de la salud dispuestos a sacrificar
su ego y así dar también la posibilidad a las células
de tener conciencia. Yo sigo teniendo grandes esperanzas.
Dr. John E. Upledger, D.O., O.M.M.
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